Me
llamo José Icaria y soy hijo de inmigrantes: nací en Almería,
vivo en Barcelona (“la botiga més gran del mon”).
A mis cuarenta años –pero dicen que aparento menos
edad, y probablemente sea así– podría
hablar de las cosas que he hecho y también, de las que he
dejado de hacer: en ocasiones, escogió la vida; otras, en
cambio, he decidido yo.
Sin
embargo, en el caso de la escritura se hace difícil determinar
quién eligió a quién. Sé que la poesía
–esa voz que brota desde más allá de la conciencia,
del ego y los instintos, de las conveniencias sociales– no
puede ser callada. Y en eso, justamente, estamos.
Malestar en el paraíso muestra el interior de la máquina tragaperras: los distintos carruseles, donde los premios se ensartan, para delirio de la población, y las tripas inmundas, donde el dinero se almacena hasta el momento de la periódica recogida.
La historia presenta, a menudo, instantes en los que es posible ver -a través de la niebla- la cruda verdad, el interior de la máquina. Uno de esos momentos privilegiados se dio en el invierno del 2003: quedaba claro, para cualquiera que tuviera ojos y oídos, que la destrucción , y la mentira constituían el fundamento y la argamasa primigenios de nuestra ensalzada civilización.
También había un espacio -por pequeño que este fuese- para la esperanza , siquiera en el otro lado del eje de simetría. Pero he ahí la fuerza, la dinámica de contrarios, que nutre y configura nuestro universo.
Destrucción, mentira y una pequeña dosis de esperanza, constituyen los tres planos sobre los que se alzará esta especie de libro desplegable de nuestro tiempo, caracterizado por la precariedad, que afecta, no sólo a las condiciones de vida, sino también, y más íntimamente, a nuestra propia esencia humana.
El libro fue publicado durante el invierno del 2009, totalmente autogestionado -así como otros títulos, de otros autores- por el Grupo Aude, que se constituía en una pequeña editorial, del mismo nombre, para lo cual tratamos directamente con una pequeña imprenta del barrio de Gràcia.
Puedes disfrutar de la lectura de Malestar en el Paraíso mientras escuchas algunas de las interpretaciones musicales -inspiradas en varios poemas- que compuso mi amigo Sergi, el primero y uno de los lectores que mejor han comprendido este libro.
1.-Ausente, perforado.
2.-Otro estúpido día nace de las entrañas de este atroz sinsentido